Proceso de Formación Carmelita

“…Un hombre echa la semilla en la tierra…” Mc 4, 27s

Proceso de formación Carmelita

El programa de formación en nuestro Comisariado del Perú tiene tres etapas, y dentro de éstas, una serie de fases, que son parte de un proceso largo y abierto de formación, que dura toda la vida.

Este “viaje de transformación”, consta de dos partes:

1. Formación inicial

Incluye Formación para el Servicio, (RIVC 104-113)

Etapa de promoción vocacional o aspirantado

“… ¿Maestro dónde vives?…” Jn 1,38

Es la fase donde el candidato demuestra su inquietud hacia la vida religiosa y tiene los primeros contactos con la Orden desde su propio ambiente. Así mismo la Orden toma conocimiento del joven y de su realidad, lo acompaña grupal y personalmente, facilitándole algunas experiencias de búsqueda y de discernimiento. Esta fase es vivida con mucha libertad tanto de parte del joven como de la Orden. Así esta fase será un conocimiento mutuo en libertad.

Ahora, si el candidato es de Lima, se ofrece encuentros programados en la casa de formación. Si el candidato es de provincias, se hace todo lo posible para estar en contacto con él, sea por correo, Facebook, visitas del promotor vocacional. En ambos casos se propone al candidato convivencias cortas en la casa de formación para facilitar el discernimiento, salvaguardando la norma de haber cumplido 18 años para visitas que implican quedarse a pasar la noche. La financiación del costo de viaje se dialoga con el promotor vocacional.

Etapa de Pre-noviciado o postulantado

“…Venid y lo veréis…” Jn 1,39

Consiste en favorecer espacios de discernimiento y experiencias fundantes para que los jóvenes compartan y tomen conciencia acerca de su realidad personal y de su entorno, reconociendo las diversas cosmovisiones, lugares de origen y experiencias de vida con las que llegan al proceso formativo animándoles al desarrollo de sus relaciones interpersonales en comunidad y sociedad.

Se asiste a los postulantes aceptados por el Comité de Formación (que es el delegado por el Provincial y Comisario Provincial para esta tarea) para realizar su propia unidad de vida en CRISTO teniendo como meta el que los candidatos disciernan libre y conscientemente su vocación a la VIDA RELIGIOSA dentro de la IGLESIA, en el carácter específico del carisma carmelitano.

Etapa de Noviciado: Profundización

“Búscate en mí, búscame en ti”. Santa Teresa

Esta etapa consiste en poner los fundamentos que facilite y fortalezca una experiencia fundante, que le lleve a configurarse con la persona de Jesús y su propuesta por el Reino, a partir de los descubrimientos hechos de su realidad personal y su entorno para situarse en el proceso con lucidez y autonomía.

El ingreso en el noviciado invita al novicio a profundizar su decisión de seguir a Jesucristo obediente, pobre y casto en un camino ya comenzado en el prenoviciado donde el énfasis era la dimensión humana y cristiana de su vocación carmelita, sin descontar la dimensión carmelita. Ahora, sobre esta base más sólida, se entra más de pleno en la dimensión Carmelita. Se invita a vivir valores evangélicos dentro del espíritu del carisma Carmelita para discernir si su única vocación cristiana pueda realizarse en el contexto Carmelita. La meta es preparar al novicio para hacer una decisión de fe sobre su vida; profesar votos de la Orden Carmelita o no.

Etapa de Profesión Temporal

“…para que estuvieran con él. Y para enviarlos a…” (Mc 3, 14-15)

Esta etapa consiste en generar una dinámica de interpelación ante los desafíos que surgen de la realidad y del Evangelio, de tal manera que se dé el paso de las creencias a la experiencia de la fe encarnada, de la idealización a un realismo histórico encarnado.

Con la profesión temporal los novicios llegan a la última etapa de formación inicial, donde (1) se incorporan a la Orden Carmelita, (2) se continúan su formación integral, y (3) participan en su vida y misión según sus capacidades. El carácter temporal de esta última etapa de la formación inicial les invita a tener una actitud de humilde paciencia. “Es importante que los profesos capten la unidad intrínseca de las diversas áreas y crezcan integrándolas de modo progresivo y gradual. El crecimiento en el camino contemplativo favorece esta integración. Es fundamental formar para la fidelidad, la generosidad y la entrega, que ayudan a afrontar y superar los momentos de crisis. (RIVC 99).” Recordemos que: El profeso, con la profesión temporal, “está insertado en la Orden Carmelita, participando en su vida y su misión en la medida de sus capacidades.” (RIVC 92).

Esta etapa tiene tres partes: (1) el internado, (2) teología, (3) preparación para renovación de votos, los ministerios de acolitado y lectorado y votos solemnes, y/u órdenes sagradas.

2. Formación Permanente

Incluye la preparación para Órdenes Sagradas (RIVC 114ss)

 

“La formación al servicio, más que una fase de formación, es una dimensión que reviste todas las fases.”

RIVC 105

A través de estas etapas queremos que nuestros hermanos busquen vivir en obsequio de Jesucristo y encarnar nuestro carisma y ponerlo al servicio de la Iglesia y de la Orden.

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