La Vida Carmelita

La vida Carmelita

Mucho ha cambiado y evolucionado en estos más de 800 años de vida de nuestra fraternidad Carmelita, pero nuestra espiritualidad (como hilo conductor) aún se mantiene intacta y continua definiendo nuestra vocación a partir de la oración, la comunidad, y el servicio. El camino Carmelita se trata de una forma equilibrada de vida que lleva a aquel que la sigue a estar más cerca de Cristo, en medio del servicio en su Iglesia.

Nuestro sitio Web está diseñado para ser una ventana abierta a las diferentes experiencias, intereses como apostolados de los hombres que conforman la Provincia Carmelita del Purísimo Corazón de María. Te invitamos a navegar a través de este sitio para hacerte una idea de nuestro estilo de vida. Si sientes algún interés por la vida Carmelita suponemos que tendrás muchas preguntas por eso te invitamos a ponerte en contacto con nosotros para darnos a conocer esas preguntas o para concertar una cita. Entre tanto, la sección de preguntas frecuentes te puede ser de ayuda.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo puedo saber si la vida Carmelita es la más adecuada para mí?

Lo primero que debes preguntarte es “¿Me siento atraído por este estilo de vida, me resulta atractivo?” Debes tener en cuenta de que a menudo, Dios actúa en nuestras vidas dándonos el deseo por las cosas bellas. Si lo que deseamos es bueno y verdadero es probable de que se trate del deseo de Dios. La oración y el buen juicio son las herramientas que te ayudarán a descubrir la calidad de ese deseo y te ayudaran a discernir si este proviene de Dios o no.

En la actualidad, ¿Por qué alguien escogería unirse a esta Orden?

Los Carmelitas han sido y son personas dedicadas, extraordinarias, felices, y santas que han hecho grandes cosas en el mundo. Aquellos que han optado por unirse a los Carmelitas, lo han hecho porque han querido vivir y seguir los pasos de sus antecesores. Los Carmelitas poseen una rica tradición de ser buenos guías espirituales, ¡algunos han sido y son de los mejores en la Iglesia!, es por ello que para ser parte de esta Orden resulta necesario querer ser parte de algo más grande que uno mismo. Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Santa Teresa del Niño Jesús, Andrés Corsini, y Edith Stein dan pleno testimonio de ello.

¿Qué puede ofrecer la vida Carmelita a un mundo desgarrado por el terror y por el empobrecimiento tanto material como espiritual?

La vida es compleja, es una mezcla de tristezas y alegrías, sacrificios y regalos. La vida Carmelita no está exenta de esta complejidad. Reconociendo nuestros propios pecados es como nos abrimos al amor sanador de Dios; reconociendo que el Reino de Dios no se encuentra completo en este mundo es como nos esforzamos por alcanzarlo a través de la oración y el servicio a los demás. En todo esto encontramos una inestimable alegría, la alegría de María, que fue testigo de la redención del mundo en el sacrificio de su hijo.

Como Carmelita, tendrás que enfrentarte a muchas pruebas y dificultades para poder experimentar la paz verdadera. Tendrás que caminar en comunión con otros hermanos en la fidelidad a Cristo y a la luz del testimonio de Elías y María. Vivirás de forma plena tu llamado bautismal de ser “sal de la tierra y levadura del mundo,” al dar testimonio del amor y la paz de Dios.

En resumen, lo único que la vida Carmelita puede ofrecer es lo mismo que el cristianismo ofrece y de hecho es lo único que Dios tiene para ofrecer: Cristo. En realidad, no hay necesidad de desear algo más, porque en Él, se cumplen todos los anhelos.

¿En dónde se encuentra la sede de la Orden?

Si bien la Orden fue establecida en el Monte Carmelo alrededor del año 1,200 d.C. Hoy en día, la sede internacional se encuentra en Roma, Italia. Lugar en donde el Prior General, sus Consejeros y el personal administrativo se encuentran alojados. También, en Roma y a pocas cuadras del Vaticano, se encuentra ubicado el Colegio de San Alberto que es nuestra Casa Internacional de Estudios.

Territorialmente, la Orden está dividida en “Provincias”, cada una bajo la dirección de un “Padre Prior Provincial” y su Consejo. Hay cerca de 40 provincias en todo el mundo, incluyendo América del Norte, Europa, África, América del Sur, y Asia.

Un caso particular es el de Francia, país al que la Orden ha regresado desde hace tan solo 10 años. Durante la Revolución Francesa, en 1789, los Carmelitas se vieron obligados a huir por los muchos asesinatos ocurridos en aquel país. A partir de varios fragmentos de documentos históricos se pudo establecer que 34 sacerdotes Carmelitas murieron como víctimas directas de la Revolución. Los padres Martien Pannetier, Michel Barrot, Jean Baptiste Beduinos, y Fiermin Vigneron fueron guillotinados a causa, probablemente, de su apoyo a la Revolución. El resto murió a consecuencia de la desnutrición como de las enfermedades adquiridas en los buques-prisión. Tomó un tiempo volver a Francia, pero los Carmelitas finalmente hemos regresado.

También, los Carmelitas hemos fundado misiones en Vietnam y en Trinidad y Tobago. En la actualidad, varios frailes originarios de Rumania se encuentran estudiando en Roma para luego regresar a trabajar a su país. Además, estamos trabajando para establecer misiones en varias zonas de África, el Congo, Burkina Faso, y Uganda.

En la actualidad, ¿Los miembros de la Orden hacen uso de un hábito en particular? ¿Qué aspecto tiene?

El hábito Carmelita comparte algún parecido con el hábito franciscano. Nuestro hábito se compone de una túnica de color marrón (café), un escapulario y un capuce (capucha). En ocasiones especiales –y en especial al momento de nuestro entierro– los Carmelitas hacemos uso de una capa de color blanco (esta es la razón por la que algunas veces se nos conoció como los “Frailes Blancos”).

Algunos Carmelitas visten su hábito durante la misa o al momento de impartir charlas en un retiro. Algunos otros, utilizan el hábito con mucha más frecuencia como en los tiempos de comida, al momento de enseñar, en los momentos de oración personal, etc. Todo depende de la preferencia personal de cada fraile.

¿Los Carmelitas viven en clausura?

En la actualidad, son varias las ramas que componen la familia Carmelita. Los miembros de la Provincia Carmelita del Purísimo Corazón de María no vivimos en clausura. Sin embargo, aunque la mayoría de los frailes no viven como ermitaños, hay algunos que han decidido hacerlo. En la rama femenina Carmelita, hay varios grupos de monjas que viven en clausura y su trabajo se limita a todo aquello que puedan realizar dentro del claustro (pintura, confección de hábitos, escribir libros, ingresar información en la computadora, etc.) También, hay hermanas Carmelitas que no viven en clausura y que trabajan en hospitales, guarderías, escuelas, etc.

¿Cuáles son los requisitos para ingresar a la Orden?

Debes haber completado el bachillerato (preparatoria), mostrar tener potencial para el liderazgo, y mostrar un real interés en el estilo de vida Carmelita. En términos generales, el estilo de vida Carmelita requiere de lo siguiente:

  1. Los Carmelitas al no poder casarnos, estamos llamados a centrar nuestro amor y energía en el desarrollo de sanas relaciones con las personas con quienes trabajamos, tal y como lo haría o debería hacer una persona casada con su pareja (este es el voto de castidad);
  2. Los Carmelitas no somos dueños de nada. Tenemos una visión radical a este respecto en donde lo que tenemos proviene de Dios como un regalo y en donde, sólo somos simples administradores de la creación de Dios (este es el voto de pobreza);
  3. Los Carmelitas no hacemos necesariamente lo que queremos pero si hacemos lo que es bueno para el grupo o la comunidad (este es el voto de obediencia).
Tengo pendiente pagar una gran deuda por mi educación. ¿Puedo aplicar a ingresar a la Orden o tengo que pagar mi deuda primero, aunque esto me lleve varios años hacerlo?

Somos conscientes de que en la actualidad resulta inevitable el no endeudarse para completar los estudios. Los Carmelitas reconocemos que la educación que has recibido, probablemente, puede ayudarte al momento de ejercer un ministerio futuro y en consecuencia a la labor de la Orden. Los Carmelitas no tenemos ningún problema en asumir tu deuda por concepto de educación, lo cual puede ser posible hasta que profeses como Carmelita.

Por desgracia, tenemos recursos limitados, por lo que no podemos asumir otros tipos de deudas como tarjetas de crédito, carros, vivienda, etc. Estos tendrán que ser cubiertos antes de aplicar a la Orden.

No temas. Si tienes vocación a la vida religiosa, Dios proveerá de los medios necesarios para que llegues a tu meta. Comunícate con nosotros, ya hemos tenido este tipo de casos antes.

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