Desde aquella mañana de «abril de 1956, cuando se iniciaron las clases del Kindergarten y Primaria (…) gracias a las primeras familias que cubrieron por adelantado el costo total por educación de sus hijos, (donde) en agosto de ese mismo año se inició la construcción del local definitivo para la primaria» El colegio Nuestra Señora del Carmen, en el barrio de San Antonio, Miraflores; llamado gentilmente Carmelitas, no ha dejado de impartir enseñanza a todas las familias que, a través de los años, se han sumado a esta reconocida institución.

Dando respuesta a esta inquietud de barrio: «Padres queremos una escuela para nuestros hijos» Surge el deseo de tener no solamente una formación en el conocimiento, sino a la vez, y aún más importante, espiritual. Ya se vislumbraba que el futuro iba a necesitar seres humanos, no solamente como inteligentes depósitos del conocimiento; también, tenían que ser necesario, seres humanos buenos, conscientes y temerosos de Dios. Varones (hasta las diez primeras promociones) y también mujeres que puedan transformar el mundo futuro.

Hoy nuestra institución cuenta con un complejo programa de formación. Donde son potencializadas las capacidades y habilidades de nuestros alumnos. Ellos no solo van descubriendo la realidad, también la analizan y la reflexionan desde una visión humana-cristiana. El corazón de nuestra formación es buscar seres humanos preparados, pero a la vez, sensibles a su realidad, responsables con su entorno y con su prójimo. Que sepan dar respuesta de manera inmediata a las situaciones de un mundo cambiante y controvertido.

El alumno carmelita es preparado para hacer presente a Dios en su vida. Viviendo los valores más altos ofrecidos por nuestra propia espiritualidad en sus símbolos: montaña, espada, estrella y corona; y en sus modelos a seguir: María, Elías y todos los santos del Carmelo. Hoy el colegio Carmelitas es un «bello jardín», no solamente por un espacio físico que responde con altura a una adecuada y bien estructurada formación, sino también porque se respira el aroma de la fraternidad y el alto valor que se da al otro, al diferente y al distante. El respeto que tiene que existir «en» y «para» cada ser humano. La conducta, la moral, el buen juicio, el amor que se muestra en la compasión y en la misericordia, es lo que hoy el Carmelitas fortalece en sus alumnos; haciéndolos seres humanos íntegros.

Quiero dar gracias a Dios por esta gran familia y su labor ininterrumpida de seguir transformando familias. El Colegio Carmelitas, a lo largo de estos 60 años, ha mantenido la fidelidad al carisma de la Orden. Donde, como consecuencia este año, 2016, la Primera Promoción cumple 50 años, Bodas de Oro, de haber egresado de estas aulas. En 1956 fue esta primera promoción que ingresó a transición (segundo año de los doce que comprendía la duración escolar). Ese mismo año ingreso a kindergarten la segunda promoción, llamándose “la primera promoción completa del Carmelitas». De aquí en adelante más promociones cumplirán bodas de oro y Carmelitas seguirá siendo su casa, y todos seguiremos celebrándolo con el mismo entusiasmo.

La Orden de los Carmelitas realmente comparte esta dicha y esta alegría de tener más de 5,000 alumnos egresados de sus muros. Muchos de ellos hombres de bien, que han logrado sus metas y objetivos; otros, siguen en la lucha constante de la vida, viviendo y aplicando lo que han aprendido; otros, habiendo cumplido su misión en este mundo, han tenido que partir hacia Dios Padre; pero todos viviendo lo que son: el blanco como el cielo; que implica la pureza, la inocencia, lo divino, nuestra salvación; y el marrón, como la tierra, que es la humildad, la simpleza, la sencillez, pero a la vez la riqueza de todo lo que ella produce para el sustento y para la vida; muestran los colores que no solamente nos distingue, más aún nos identifica con un pasado que visiona, apasionadamente, un hermoso futuro construido, definitivamente, con nuestras propias manos.

Hombres y mujeres del Carmelo, los sigo animando; oremos a Dios para que sigamos dando fruto y «este fruto no solamente sea bueno, sino que también abundante y duradero», como nos dice el Señor.

Muy queridos hermanos, sigamos siendo fieles al evangelio de Jesús; formando personas que tengan la capacidad de amar, de demostrarse un mismo cariño, poniendo su confianza en Dios y en María, patrona y protectora de nuestro tan amado colegio.

Padre Adolfo Medrano, O.Carm.

Padre Adolfo Medrano, O.Carm.