Ser discípulos de Jesús no es nada fácil. Jesús no quiere discípulos que le sigan hasta la entrada triunfal en Jerusalén, sino hasta el calvario. Dicho en otras palabras, Jesucristo nos quiere cristianos comprometidos con la totalidad del evangelio. Y eso no es nada fácil.

Hay que ser discípulo por convicción. Un cristiano a medias es peor que un no-cristiano. Por ello es bueno saber que un buen discípulo de Jesús, es un hombre de fe robusta, de esperanza alegre y una caridad ardiente. Todo ello nos integra y nos hace semejante a Él.