Roma, 14 marzo 2013

Santidad,

Ayer por la noche acogimos con gran alegría la noticia del anuncio de su elección y damos gracias al Señor por habernos dado en su persona al nuevo sucesor de Pedro en la sede episcopal de Roma.

En nombre mío y de toda la Orden Carmelita deseo dirigirle una afectuosa y filial felicitación en este momento en que se dispone a asumir el servicio del Pueblo de Dios.

Nos sentimos especialmente cercanos a usted, sobre todo cuando nos ha invitado a rezar por el Santo Padre Benedicto XVI y después una petición de la bendición divina para usted, al inicio de su nuevo ministerio como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Católica. Estamos convencidos de la necesidad de la oración, conocemos su eficacia y nos esforzamos por aprender y comunicar el arte.

La referencia a la Santísima Virgen, a la que hoy ha querido rendir homenaje como primer gesto de Su pontificado, nos conmueve y nos llama a la urgencia de hacernos, como María, portadores de la persona de Jesús a todos, humildes comunicadores, fuertes en la debilidad y en la pobreza evangélica, elocuentes en el silencio.

Le deseamos que pueda ser como el Pobrecillo de Asís, del cual ha querido asumir el nombre, un simple y humilde instrumento de fraternidad, de diálogo y de paz. Al mismo tiempo pedimos que el Señor le conceda el ardor misionero de su hermano San Francisco Saverio. La inspiración de estos dos grandes santos le conceda el tender la mano con caridad evangélica al interior de la Iglesia, siempre necesitada de conversión, a los hermanos y hermanas cristianos de otras Iglesias y confesiones, a los creyentes en el Dios de Abraham como a todos aquellos que adoran a Dios y a toda persona de buena voluntad.

El Señor Jesús, que sigue guiando a la Iglesia su esposa, Le conceda la gracia de conducir con sabiduría y fortaleza la nave de Pedro entre las olas de nuestro tiempo, rico de oportunidades formidables como de terrible pobreza material y espiritual.

María, nuestra Madre y Hermana del Mar, Le acompañe, le sostenga para que pueda orientar al Pueblo de Dios hasta el puerto esperado.

Mientras elevamos nuestra acción de gracias a Dios por habernos dado en usted al nuevo Papa, expresándole también un sentido agradecimiento por haber aceptado la elección de Sus “hermanos cardenales”.

Le aseguramos nuestra fidelidad incondicional y, sobre todo, nuestra oración por su ministerio y por su persona. Estamos listos y dispuestos a colaborar de cualquier manera a la obra de la evangelización, del servicio en particular a los más pobres y a la animación de la vida espiritual. Deseamos acompañarle en el difícil y fascinante camino “hacia la cima del monte, que es Cristo el Señor” (Oración colecta de la Misa para la Conmemoración Solemne de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo).

Junto con los hermanos y hermanas de la Orden y con todos los miembros de la Familia Carmelita, que no dejan de rogar por Usted y por la Iglesia, Le pido una bendición particular.

Devotamente en el Señor

P. Fernando Millán Romeral O.Carm.
Prior General